25 años
Amor,hoy quiero revivir lo que hemos compartido juntos en estos 25 años.
Cuando te conocí
Yo pensaba que mi paso por la universidad sería para llegar a la carrera que quería estudiar, pero, sin saberlo, sería una etapa corta: solo duraría lo necesario para conocerte y convencerte de estar a mi lado. No sabíamos cuánto duraría, solo dijimos sí…
Tú y yo,
siempre.
Nuestros
primeros años
Hemos pasado muchas cosas y, aunque no las puedo recordar todas, sí puedo destacar algunas: como las veces que logramos cenar pasteles por invitación de la monita, sin ella saberlo, o cómo llegamos a conocer todos los salones de Cidca; las noches en el centro, cuando te enfadabas y salías corriendo entre calles para que mis papás no te vieran; nuestras escapadas a Melgar, en la tierra de los enanos, o las idas a Guatavita a ver la laguna desde lo lejos.
También nuestras compras en las carpas de la 85, las cartas que me hiciste con tus poemas —uno de ellos decía: «…si algún día dejo de existir…»—, nuestro primer móvil o aprender a comer cuando no teníamos cuchara.
Así pasaron nuestros años de noviazgo, viendo cómo crecíamos juntos sin saberlo y cómo, poco a poco, nuestras almas se iban juntando cada vez más fuerte. Así construíamos lo que parecía que podría terminar, y que incluso llegó a terminar no más empezar, pero tu subconsciente sabía que era yo el elegido y que no podías dejar ir a ese maravilloso ser humano que sería el que se compenetraría contigo y haría que llegaras al éxtasis de tu vida.
Yo sí lo tuve claro desde el principio…
Te quamo
Gracias
por todos los momentos que han hecho de nosotros lo que somos.
Así comenzó lo que serían los pilares de nuestra familia…
Nuestra curiosidad por querer más y conocer nos llevó a vivir en España y compartir esos meses en los que solo éramos tú y yo, construyendo el futuro de nuestro hogar; nuestro primer viaje a Francia, donde diste el sí que daría más adelante el sello que nos uniría para siempre…
Gracias
por hacer de cada día
algo especial
Llegaría así el día del sí definitivo…
Después de mucho esfuerzo y de organizar todo, intentando que fuera lo más especial y bonito posible, llegó el día de nuestra boda. Comenzaba nuestra historia formando una familia y, aunque pasó muy rápido y se nos escaparon detalles, tuvimos la suerte de poder compartirlo al lado de las personas que más amamos… y bueno, otros que nada que ver.
Ahora sería
para siempre…
2011la llegada de Alejo
Y aunque no estaba en nuestros planes en ese momento, la vida decidió que tenía que llegar Alejo. Tuviste mucho miedo de cómo sería. Recuerdo el día de la prueba: fue diferente a todas las anteriores, porque no solo decía «positivo», sino que llegaba en un momento más adecuado, pero sin estar preparados para lo que venía.
Y llegó Alejo…
Los siguientes 5 años trajeron momentos de mucha tristeza que marcaron a toda la familia, pero hoy solo quiero recordar lo bonito.
Alejo trajo muchas experiencias nuevas: desde usar un flotador sin tener piscina, ver cómo tu cuerpo cambiaba y traía cosas raras, como morder hielo sin razón en cualquier momento del día, ver cómo crecía dentro de ti y luego cómo un día 18 nos reunió a todos para recibirlo cual niño Dios.
Lo que experimentamos con su llegada es imposible contarlo aquí, porque todo fue diferente: cambió hasta la decoración de la casa, todo se centró en él y fue su llegada la que nos mostró que la familia ya era una realidad. Y así los planes cambiaron: ahora eran cumpleaños, juguetes y muchos planes dañados por sus gripes, pero ¡hermoso!
Fue el centro de nuestra relación, fue mi primer modelo en fotografía, a quien defender de esas guarderías de osos no cariñosos, el primer vengador que se saltó todos los límites de edad en el cine, quien tenía permiso de entrar en nuestra cama y no salir hasta los 4 años o más.
Crecimos más como pareja con cada día que pasaba; aprendíamos cómo algo no se debía hacer de una u otra forma y cómo sí se debía hacer, pero claro…
…Parecía que seríamos los 3
para siempre.
La cereza del pastel…
Pero tú olvidaste lo que era tener un hijo y me animaste a seguir creciendo, pero ahora en número, y decidimos que nos hacía falta la cereza del pastel, el punto de cierre y la mejor amiga que iba a tener Alejo.
Y un día, después de mucho planearlo, lo hicimos realidad y volvíamos a ver otro «positivo», que ya no estaría cargado de miedo sino de alegría: ahora seríamos oficialmente 4.
Llegó Ainhoita…
Lo habíamos hecho realidad: estaba con nosotros Ainhoita. Nadie nos creía que ella era capaz de sonreír; era muy selectiva y no a todos les mostraba su verdadera felicidad.
Ella encontró unos papás más preparados, más tranquilos, pero encontró además al que será el compañero más firme en su vida: a su hermanito, que la tendría como su juguete de máximo cuidado.
Ahora ya estábamos completos y, como siempre nos pica el cu…, decidimos que era el momento de mirar hacia otro sitio, de probar nuevas cosas y, lo más importante, darle un espacio más tranquilo a ellos para crecer. Y como buenos andariegos, organizamos todo para iniciar una nueva vida lejos de todo lo que conocíamos, porque así somos: inquietos.
Yo solo te vi en la universidad y pensaba que eras una chica guapa, pero jamás pensé ni me imaginé llegar hasta este momento.
Tengo lo que muchas personas quisieran tener: una linda familia, llena de valores y cargada de amor. Creo que he tomado pocas decisiones acertadas en mi vida, pero, sin ninguna duda, la más acertada fue fijar toda mi atención en ti.
Te amo
Amo todo lo que eres
y te doy gracias por haber encontrado la forma de ver en mí lo que necesitabas tú.
Quiero seguir descubriendo cada día a tu lado,
esperando que la vida nos siga llenando de alegrías, y aunque siempre tenemos y tendremos dificultades, sigo entendiendo que la mejor salida es esa donde estás tú.
¡Por muchos más años a tu lado, envejeciendo juntos!
¿Te vienes
a cenar conmigo?
Porque aún quedan muchos momentos por vivir.
Entonces tenemos una cita.
El lugar y el resto… te lo cuento pronto.
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